Cuando volvía a mi sitio después de haber salido al escenario estaba llorando y nada más verme, Kat me abrazó. Las chicas de alrededor me saludaban y me felicitaban. El concierto terminó con Baby, y Justin haciendo bromas sobre que no conocía esa canción y nos pedía al público que se la cantáramos para "refrescarle la memoria". Veía a Omar y a Heath bailando. Dios, son increíbles. Cuando terminó habíamos salido del estadio agarradas de la mano para no perdernos entre la multitud. Finalmente llegamos a la calle trasera del este, donde estábamos ahora esperando.
-Ok. Sí papá. Sí, está bien. Queeee siiii.... Ok, estamos aquí. Vale, chao.-Kat puso los ojos en blanco y colgó el móvil.- Dice mi padre que le esperemos aquí, que ya está llegando. Está en el atasco.
-Va-dije no muy atenta.
Se apoyó en la pared y fue bajando hasta sentarse a mi lado en el suelo. Dejó a un lado la gigantesca pancarta que habíamos hecho para el concierto. Estábamos exhaustas; la adrenalina se había ido y todos esos momentos de saltos, carreras y gritos nos pasaron factura. Estábamos calladas, pero no había silencio: los coches no paraban de tocar el claxon, se oían gritos de las chicas que aún seguían saliendo del estadio y a un perro ladrando por una de las casas más próximas.
Yo no podía dejar de sonreír; sentía un cosquilleo allí donde él me había tocado y mi mente repetía una y otra vez su voz susurrándome One Less Lonely Girl al oído. Abracé el ramo aún más fuerte, era lo único que tenía que me unía a él.
-¿Fue tan increíble como parece?- preguntó Kat con sus ojos azules fijos en la carretera
Salí de mis pensamientos.
-No, es mucho mejor. Pero se te hace demasiado corto.
Se quedó callada poniendo una cara rara; era su "cara de pensar".
-¿Y está tan bueno como parece?
Me empecé a reír.
-Oye, que no es gracioso, es una pregunta seria- dijo frunciendo el ceño y cruzando los brazos.
-Lo siento- dije intentando ponerme seria. Sin éxito, por supuesto, ya que siempre que me hacen reír no puedo parar hasta dentro de un rato.- Es que eso no es lo primero que se me ocurriría preguntarle a una OLLG.
Me miró como si fuera tonta.
-¿Qué se te ocurriría preguntarle sino?
-Pues no sé... cómo es su voz desde tan cerca, por ejemplo.
Se rió de mí.
-Por favor Ronnie, si te encuentras a Bieber lo primero en lo que te fijas es en lo bueno que está.
Las dos sonreímos y fijamos la vista en los coches que pasaban.
-Bueno, entonces qué,-dijo Kat después de un rato- ¿ESTA BUENO O NO?
-¡Por supuesto que SI!-dije riéndome.
Ella sonrió satisfecha.
En ese momento un coche se paró delante nuestro y tocó el claxon. Nos pusimos en pie, cogimos nuestras cosas y nos subimos en él.
-Hola chicas- dijo el padre de Kat. Ella se acercó a él y le dio un beso en la mejilla- ¿Qué tal os lo habéis pasado?
-¡Genial! ¡Ronnie ha sido OLLG!-Chilló Kat.
Me puse roja. Steve, su padre, giró su cabeza calva para mirarme con sus ojos claros.
-¿Es eso cierto, Verónica?
Asentí.
-¿OLLG es la chica que Justino saca al escenario?- miró a su hija, buscando su aprobación.
-Sí papá. Y se llama JUSTIN no "Justino"- dijo enfadada. Siempre se cabreaba cuando decían mal el nombre de su ídolo, y a su padre le encantaba hacerla rabiar.
Él se reía y ella le fulminó con la mirada.
-Bueno, entonces ha sido un buen concierto, ¿verdad Katherine?
-Shep-dijo ella metiéndose un Chupa-Chups en la boca.
-¿Por qué comes esas porquerías, hija?- a Steve no le gustaban las chucherías.
-Porque están buenas- respondió Kat encendiendo la radio.
Estaba sonando Fireworks de Katy Perry.
Me acomodé e mi asiento, miré por la ventana y dejé que mi mente se fuera a las nubes mientras Kat y su padre seguían discutiendo
[Narra Justin.]
No veía a nadie por los pasillos, pero no me extrañaba lo más mínimo. Giré a la derecha y entré en una habitación espaciosa y con varios sofás. Allí estaban todos. Cuando abrí la puerta empezaron a aplaudir.
Yo sonreí y les di las gracias.
-¡MENUDO CONCIERTAZO!- empezó Ryan a armar escándalo. Era un tío genial, siempre me hacía reír.- ¡TE HAS SALIDO, CHAVAL!
Me dieron la enhorabuena, como siempre. Yo les daba las gracias por haberme ayudado. Éramos un equipo, lo hacíamos todo juntos y a mi me consideraban el capitán. Scooter era como el entrenador, y por eso, además de darme la enhorabuena, también me comentó algunas cosas que teníamos que mejorar para el próximo concierto.
-Justin, cariño- dijo una voz a mi espalda.
Me giré y abracé a mi madre.
-Has estado genial, como siempre- dijo y me dio un fuerte beso en la mejilla.
Yo puse una cara rara, abriendo mucho los ojos y sacando la lengua. Eso la hizo reír y sonreí. Me encantaba como se reía, la quería muchísimo, siempre me había apoyado en todo.
-Bueno, camaradas - dijo Ryan con voz rara, haciendo reír a todos.- es hora de zarpar. ¡Que cada uno recoja su botín!
Después de decir eso salió corriendo de la habitación tras su mala imitación pirata.
Qué tío. Sonreí, era todo un personaje ese hombre.
Fui a mi camerino. Recogí mi mochila del suelo y empecé a meter mis cosas en ella. Me acerqué a una mesita de cristal que había al lado del sofá. Cogí los sobres que había en ella y me senté en el sofá de cuero rojo. Las miré; eran cartas de fans. Algunas pesaban más que otras. Regalitos para Justin pensé sonriendo pícaro. Pensé en mis Beliebers, todas aquellas chicas preciosas que me querían, y también habían chicos. Me encantaban, eran geniales. En ese momento me vino a la mente la chica que había sido OLLG esta noche. Como siempre la había escogido Ryan. Siempre solían ser chicas normales, pero la chica de esa noche tenía algo que no tenía ninguna otra. No sé qué era, pero había algo en ella, algo que brillaba y la hacía especial. No podía dejar de pensar en ella: su pelo castaño recogido en una coleta alta, sus ojos color chocolate mirándome tímidos cuando me acercaba a ella. No había sido como otras veces en las que las OLLG me intentaban besar o se ponían a hiperventilar. Ella había estado mirándome todo el rato con una tímida sonrisa.
Sin darme cuenta empecé a sonreír, pero en ese momento oí gritos por el pasillo. Aquí viene Ryan. Como había pensado, Ryan abrió la puerta bruscamente, asomó la cabeza y chilló:
-¡EL AUTOBUS ESPERA!- Volvió a cerrar la puerta de un portazo.
Me colgué la mochila en el hombro y salí del camerino. Antes de reunirme con el resto en el bus, fui al escenario como siempre hacía después de cada concierto. Me gustaba pasear por él porque a lo mejor era la última vez que lo pisaba. Estaba allí arriba, recordando esa noche, imaginándome las gradas llenas de gente otra vez y gritos remplazando el silencio de ahora. Barrí todo el escenario con la mirada. De repente algo me llamó la atención. Me acerqué a una de las esquinas del escenario y me encontré una cámara de fotos. Debe de ser de la OLLG. Había escuchado un golpe cuando estaba con ella pero no le había prestado atención y seguramente ella tampoco se había dado cuenta de que se le había caído. Alguno de los bailarines le habría dado sin querer y la había arrastrado hasta esa esquina del escenario.
-Justin, ¿dónde estás tío?
Guardé la cámara rápidamente en la mochila justo antes de que Ryan apareciera detrás mío.
-Estás aquí. -dijo viniendo hacia mí.- ¿No oías que te estaba llamando?
-No -mentí.
Ryan suspiró.
-Venga vamonos ya, que quiero irme a casa.
Le seguí por el edificio hasta llegar al parking. Subí en el autobús y me senté en uno de los sofás que había, me puse los cascos, cerré los ojos y dejé que la música me llenara.
[Narra Ronnie.]
El trayecto hasta la casa de Kat (me quedaba allí a dormir) fue corto.
Bajamos del coche y subimos los escalones de piedra que llevaban a la entrada principal. Steve sacó una llave y la introdujo en la cerradura.
Kat y yo subimos directamente a su habitación. Kat era hija única, lo que hacía que sus padres la complacieran en todo. Era un cuarto bastante grande, con la cama pegada a la pared derecha y un escritorio a la izquierda. Encima de este había una gran ventana que daba al jardín trasero. También había un espejo colgado en la pared, al lado de un armario lleno de ropa que estaba abierto de par en par. Las paredes eran de color morado, el color favorito de Kat. Al lado de su cama había una cama supletoria, que yo usaba siempre que me quedaba allí a dormir. Dejé el ramo sobre el escritorio y la mochila con mi ropa en el suelo, y me tiré en la cama.
-Estoy muerta-dije cerrando los ojos.
-Yo también estoy cansada- dijo Kat sentándose a mi lado en la cama.
Nos quedamos en silencio.
-Eh, ¿vemos las fotos?- dijo Kat emocionada.
-Está bien.
Me incorporé y empecé a buscar la cámara en mi mochila.
-Tía, no te lo vas a creer-hablaba mientras revolvía en mi mochila.- Me llevé la cámara cuando me fui con Ryan.
-Joder, ¿dónde tienes la cabeza tía? ¡Tendrías que habérmela dejado para que te hiciera fotos!
Me reí, pero empecé a ponerme nerviosa, porque no recordaba haber guardado la cámara en la mochila, y no conseguía encontrarla.
-Mierda, Kat, ayúdame, que no la encuentro- dije tirando todo el contenido de la mochila sobre la cama.
Empezamos a revolver todas las cosas, pero nada. No había rastro de la cámara.
-La he perdido- dije al borde de las lágrimas.-No me lo puedo creer, todas mis fotos. Las he perdido.
A lo mejor a otra persona le habría importado más perder la cámara que las fotos, pero yo amaba la fotografía, y esa cámara estaba llena de fotos, de recuerdos que para mi valían más que cualquier cámara.
-Tranquila Ronnie. Seguro que se te cayó cuando subiste al escenario, seguramente la hayan recogido los de la limpieza. Mañana llamamos y preguntamos si la han encontrado.
Asentí triste y abracé a Kat, dejando que me consolara diciéndome que la encontraríamos.
-Ok. Sí papá. Sí, está bien. Queeee siiii.... Ok, estamos aquí. Vale, chao.-Kat puso los ojos en blanco y colgó el móvil.- Dice mi padre que le esperemos aquí, que ya está llegando. Está en el atasco.
-Va-dije no muy atenta.
Se apoyó en la pared y fue bajando hasta sentarse a mi lado en el suelo. Dejó a un lado la gigantesca pancarta que habíamos hecho para el concierto. Estábamos exhaustas; la adrenalina se había ido y todos esos momentos de saltos, carreras y gritos nos pasaron factura. Estábamos calladas, pero no había silencio: los coches no paraban de tocar el claxon, se oían gritos de las chicas que aún seguían saliendo del estadio y a un perro ladrando por una de las casas más próximas.
Yo no podía dejar de sonreír; sentía un cosquilleo allí donde él me había tocado y mi mente repetía una y otra vez su voz susurrándome One Less Lonely Girl al oído. Abracé el ramo aún más fuerte, era lo único que tenía que me unía a él.
-¿Fue tan increíble como parece?- preguntó Kat con sus ojos azules fijos en la carretera
Salí de mis pensamientos.
-No, es mucho mejor. Pero se te hace demasiado corto.
Se quedó callada poniendo una cara rara; era su "cara de pensar".
-¿Y está tan bueno como parece?
Me empecé a reír.
-Oye, que no es gracioso, es una pregunta seria- dijo frunciendo el ceño y cruzando los brazos.
-Lo siento- dije intentando ponerme seria. Sin éxito, por supuesto, ya que siempre que me hacen reír no puedo parar hasta dentro de un rato.- Es que eso no es lo primero que se me ocurriría preguntarle a una OLLG.
Me miró como si fuera tonta.
-¿Qué se te ocurriría preguntarle sino?
-Pues no sé... cómo es su voz desde tan cerca, por ejemplo.
Se rió de mí.
-Por favor Ronnie, si te encuentras a Bieber lo primero en lo que te fijas es en lo bueno que está.
Las dos sonreímos y fijamos la vista en los coches que pasaban.
-Bueno, entonces qué,-dijo Kat después de un rato- ¿ESTA BUENO O NO?
-¡Por supuesto que SI!-dije riéndome.
Ella sonrió satisfecha.
En ese momento un coche se paró delante nuestro y tocó el claxon. Nos pusimos en pie, cogimos nuestras cosas y nos subimos en él.
-Hola chicas- dijo el padre de Kat. Ella se acercó a él y le dio un beso en la mejilla- ¿Qué tal os lo habéis pasado?
-¡Genial! ¡Ronnie ha sido OLLG!-Chilló Kat.
Me puse roja. Steve, su padre, giró su cabeza calva para mirarme con sus ojos claros.
-¿Es eso cierto, Verónica?
Asentí.
-¿OLLG es la chica que Justino saca al escenario?- miró a su hija, buscando su aprobación.
-Sí papá. Y se llama JUSTIN no "Justino"- dijo enfadada. Siempre se cabreaba cuando decían mal el nombre de su ídolo, y a su padre le encantaba hacerla rabiar.
Él se reía y ella le fulminó con la mirada.
-Bueno, entonces ha sido un buen concierto, ¿verdad Katherine?
-Shep-dijo ella metiéndose un Chupa-Chups en la boca.
-¿Por qué comes esas porquerías, hija?- a Steve no le gustaban las chucherías.
-Porque están buenas- respondió Kat encendiendo la radio.
Estaba sonando Fireworks de Katy Perry.
Me acomodé e mi asiento, miré por la ventana y dejé que mi mente se fuera a las nubes mientras Kat y su padre seguían discutiendo
[Narra Justin.]
No veía a nadie por los pasillos, pero no me extrañaba lo más mínimo. Giré a la derecha y entré en una habitación espaciosa y con varios sofás. Allí estaban todos. Cuando abrí la puerta empezaron a aplaudir.
Yo sonreí y les di las gracias.
-¡MENUDO CONCIERTAZO!- empezó Ryan a armar escándalo. Era un tío genial, siempre me hacía reír.- ¡TE HAS SALIDO, CHAVAL!
Me dieron la enhorabuena, como siempre. Yo les daba las gracias por haberme ayudado. Éramos un equipo, lo hacíamos todo juntos y a mi me consideraban el capitán. Scooter era como el entrenador, y por eso, además de darme la enhorabuena, también me comentó algunas cosas que teníamos que mejorar para el próximo concierto.
-Justin, cariño- dijo una voz a mi espalda.
Me giré y abracé a mi madre.
-Has estado genial, como siempre- dijo y me dio un fuerte beso en la mejilla.
Yo puse una cara rara, abriendo mucho los ojos y sacando la lengua. Eso la hizo reír y sonreí. Me encantaba como se reía, la quería muchísimo, siempre me había apoyado en todo.
-Bueno, camaradas - dijo Ryan con voz rara, haciendo reír a todos.- es hora de zarpar. ¡Que cada uno recoja su botín!
Después de decir eso salió corriendo de la habitación tras su mala imitación pirata.
Qué tío. Sonreí, era todo un personaje ese hombre.
Fui a mi camerino. Recogí mi mochila del suelo y empecé a meter mis cosas en ella. Me acerqué a una mesita de cristal que había al lado del sofá. Cogí los sobres que había en ella y me senté en el sofá de cuero rojo. Las miré; eran cartas de fans. Algunas pesaban más que otras. Regalitos para Justin pensé sonriendo pícaro. Pensé en mis Beliebers, todas aquellas chicas preciosas que me querían, y también habían chicos. Me encantaban, eran geniales. En ese momento me vino a la mente la chica que había sido OLLG esta noche. Como siempre la había escogido Ryan. Siempre solían ser chicas normales, pero la chica de esa noche tenía algo que no tenía ninguna otra. No sé qué era, pero había algo en ella, algo que brillaba y la hacía especial. No podía dejar de pensar en ella: su pelo castaño recogido en una coleta alta, sus ojos color chocolate mirándome tímidos cuando me acercaba a ella. No había sido como otras veces en las que las OLLG me intentaban besar o se ponían a hiperventilar. Ella había estado mirándome todo el rato con una tímida sonrisa.
Sin darme cuenta empecé a sonreír, pero en ese momento oí gritos por el pasillo. Aquí viene Ryan. Como había pensado, Ryan abrió la puerta bruscamente, asomó la cabeza y chilló:
-¡EL AUTOBUS ESPERA!- Volvió a cerrar la puerta de un portazo.
Me colgué la mochila en el hombro y salí del camerino. Antes de reunirme con el resto en el bus, fui al escenario como siempre hacía después de cada concierto. Me gustaba pasear por él porque a lo mejor era la última vez que lo pisaba. Estaba allí arriba, recordando esa noche, imaginándome las gradas llenas de gente otra vez y gritos remplazando el silencio de ahora. Barrí todo el escenario con la mirada. De repente algo me llamó la atención. Me acerqué a una de las esquinas del escenario y me encontré una cámara de fotos. Debe de ser de la OLLG. Había escuchado un golpe cuando estaba con ella pero no le había prestado atención y seguramente ella tampoco se había dado cuenta de que se le había caído. Alguno de los bailarines le habría dado sin querer y la había arrastrado hasta esa esquina del escenario.
-Justin, ¿dónde estás tío?
Guardé la cámara rápidamente en la mochila justo antes de que Ryan apareciera detrás mío.
-Estás aquí. -dijo viniendo hacia mí.- ¿No oías que te estaba llamando?
-No -mentí.
Ryan suspiró.
-Venga vamonos ya, que quiero irme a casa.
Le seguí por el edificio hasta llegar al parking. Subí en el autobús y me senté en uno de los sofás que había, me puse los cascos, cerré los ojos y dejé que la música me llenara.
[Narra Ronnie.]
El trayecto hasta la casa de Kat (me quedaba allí a dormir) fue corto.
Bajamos del coche y subimos los escalones de piedra que llevaban a la entrada principal. Steve sacó una llave y la introdujo en la cerradura.
Kat y yo subimos directamente a su habitación. Kat era hija única, lo que hacía que sus padres la complacieran en todo. Era un cuarto bastante grande, con la cama pegada a la pared derecha y un escritorio a la izquierda. Encima de este había una gran ventana que daba al jardín trasero. También había un espejo colgado en la pared, al lado de un armario lleno de ropa que estaba abierto de par en par. Las paredes eran de color morado, el color favorito de Kat. Al lado de su cama había una cama supletoria, que yo usaba siempre que me quedaba allí a dormir. Dejé el ramo sobre el escritorio y la mochila con mi ropa en el suelo, y me tiré en la cama.
-Estoy muerta-dije cerrando los ojos.
-Yo también estoy cansada- dijo Kat sentándose a mi lado en la cama.
Nos quedamos en silencio.
-Eh, ¿vemos las fotos?- dijo Kat emocionada.
-Está bien.
Me incorporé y empecé a buscar la cámara en mi mochila.
-Tía, no te lo vas a creer-hablaba mientras revolvía en mi mochila.- Me llevé la cámara cuando me fui con Ryan.
-Joder, ¿dónde tienes la cabeza tía? ¡Tendrías que habérmela dejado para que te hiciera fotos!
Me reí, pero empecé a ponerme nerviosa, porque no recordaba haber guardado la cámara en la mochila, y no conseguía encontrarla.
-Mierda, Kat, ayúdame, que no la encuentro- dije tirando todo el contenido de la mochila sobre la cama.
Empezamos a revolver todas las cosas, pero nada. No había rastro de la cámara.
-La he perdido- dije al borde de las lágrimas.-No me lo puedo creer, todas mis fotos. Las he perdido.
A lo mejor a otra persona le habría importado más perder la cámara que las fotos, pero yo amaba la fotografía, y esa cámara estaba llena de fotos, de recuerdos que para mi valían más que cualquier cámara.
-Tranquila Ronnie. Seguro que se te cayó cuando subiste al escenario, seguramente la hayan recogido los de la limpieza. Mañana llamamos y preguntamos si la han encontrado.
Asentí triste y abracé a Kat, dejando que me consolara diciéndome que la encontraríamos.

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