Repasé mis pestañas con el rímel. Una fina raya negra bordeaba mis ojos y mis pómulos estaban ligeramente sonrojados. El pelo castaño caía libremente por mi espalda, por encima de una camiseta azul oscuro con un dibujo en negro. Unos jeans desgastados y unas botas militares negras completaban mi vestuario. Me miré al espejo una vez más y salí de la habitación. Fui a la cocina donde me encontré a mi madre preparando el desayuno y a mi hermano pequeño Max sentado en una de las sillas que habían al rededor de la mesa con un bol lleno de leche y cereales delante de él.
-Buenos días cariño- me saludó mi madre.
Me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla.
-Buenos días, mamá.
Me senté al lado de Max. Este tenía un libro sobre el regazo que no paraba de leer en ningún momento. Me ponía de los nervios: nunca saludaba, si hablaba era para mandarme a callar mientras leía o para quitarme el mando de la tele. En resumen, era el típico hermano pequeño pesado.
Me comí el desayuno callada. Como siempre en casa el ambiente era tranquilo y silencioso. Yo odiaba eso. Me gustaban los lugares llenos de gente, con ruido y jaleo.
Terminé rápido, me despedí de mi madre y mi hermano, cogí mi mochila y salí a la calle. Solo tuve que andar un par de manzanas hasta llegar al instituto. Era un enorme edificio de ladrillo con un campo de fútbol y un gimnasio. También había una cafetería donde comíamos al mediodía y un teatro que usábamos para las clases de interpretación y música.
Llegué a mi clase, un aula de paredes verdes con varias mesas agrupadas de dos en dos, que estaba ya casi llena. Kat me saludó desde su sitio y yo le devolví el saludo mientras me sentaba en el mío. Estaba al lado de un chico bajito, con cara redonda y voz aguda. Aquel chico ponía de los nervios a cualquiera (y si no lo he mencionado antes, yo me pongo de los nervios con mucha facilidad). El profesor entró en clase y comenzó a explicar el descubrimiento de América. Menos mal que ya es Viernes. La semana se me había pasado volando; el Domingo habíamos llamado a primera hora de la mañana para ver si habían encontrado en el estadio la cámara que había perdido el día anterior. Pero no habían encontrado nada. Ya la había dado por perdida. Algunas amigas que también habían ido al concierto me habían ofrecido pasarme sus fotos. Yo las había aceptado, pero en el fondo sabía que no era lo mismo. El resto de la semana había sido la misma semana aburrida de clases de siempre.
Un pitido me sacó de mis pensamientos. El telefonillo de la clase estaba sonando insistentemente. El profesor paró su explicación y lo atendió.
-Sí, hola. -un silencio- Está bien. Ahora la mando para allá. Adiós.
Colgó el telefonillo y dijo:
-Verónica Jones, vaya al despacho del director.
Todos se callaron, cómo no, para hacer el momento más incómodo. Miré a Kat, que estaba tan sorprendida como yo. Me levanté y salí de la clase.
[Narra Justin.]
Casi una semana había tardado en encontrar el instituto de Ronnie. Sí, la chica, la OLLG, se llamaba Ronnie, me lo había dicho Omar. Había visto las fotos de su cámara, y había unas delante de la puerta de un instituto con otra chica de ojos claros y pelo negro, seguramente de la mañana del concierto ya que llevaba la misma ropa. Le había contado todo a mi mejor amigo Ryan Butler, y él me había ayudado a encontrar en instituto de las fotos.
Y aquí estábamos ahora, en el despacho del director esperando a que Ronnie viniera.
-¿Qué le vas a decir cuando venga? - preguntó Ryan.
-No sé. Le voy a devolver su cámara y lo que surga- dije dando vueltas con la silla del director. Ryan estaba cotilleando unos papeles que había sobre el escritorio. Creo que eran unos exámenes.
-¿Por qué no te escondes detrás de la puerta y le das una sorpresa cuando entre? Eso les encanta a las tías.-Dijo sin mirarme.
Consideré la propuesta pero no me dio tiempo a contestarle porque justo en ese momento sonaron unos golpes en la puerta.
-¿Hola? ¿Director Finnick?- se oyó una voz al otro lado de la puerta.
Es ella. Me puse nervioso sin saber por qué.
Le hice señas a Ryan para que espabilara y dejara los exámenes en su sitio y yo corrí a situarme al lado de la puerta en un ángulo que, al entrar por ella, Ronnie no me viera, como Ryan me había sugerido.
-Entra- dije.
La puerta se abrió y vi cómo aquella chica morena en la que llevaba días pensando entró en el despacho.
[Narra Ronnie.]
Las manos me sudaban y mi cerebro iba a mil intentando recordar algo malo que hubiera hecho esa semana. Llegué a la puerta del despacho. Mi corazón iba a mil por hora. Por favor, que no me haya metido en ningún lío. Ya tenía bastante con todos los que había tenido este año. Respiré hondo y llamé a la puerta.
-¿Hola? ¿Director Finnick?
Oí a alguien moviéndose al otro lado.
-Entra- respondió una voz.
Agarré el pomo y empujé la puerta. No pude ver nada porque nada más entrar unos manos me taparon los ojos y una voz que ya conocía me susurró una vez más al oído:
-Te he echado de menos, shawty.
lunes, 19 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
3.You know you love me, I know you care.~
Apreté el ramo contra mi pecho. Acerqué una rosa a mi rostro e inspiré su dulce aroma. No podía dejar de sonreír, las emociones de ese día seguían poniéndome de los nervios.
Cuando volvía a mi sitio después de haber salido al escenario estaba llorando y nada más verme, Kat me abrazó. Las chicas de alrededor me saludaban y me felicitaban. El concierto terminó con Baby, y Justin haciendo bromas sobre que no conocía esa canción y nos pedía al público que se la cantáramos para "refrescarle la memoria". Veía a Omar y a Heath bailando. Dios, son increíbles. Cuando terminó habíamos salido del estadio agarradas de la mano para no perdernos entre la multitud. Finalmente llegamos a la calle trasera del este, donde estábamos ahora esperando.
-Ok. Sí papá. Sí, está bien. Queeee siiii.... Ok, estamos aquí. Vale, chao.-Kat puso los ojos en blanco y colgó el móvil.- Dice mi padre que le esperemos aquí, que ya está llegando. Está en el atasco.
-Va-dije no muy atenta.
Se apoyó en la pared y fue bajando hasta sentarse a mi lado en el suelo. Dejó a un lado la gigantesca pancarta que habíamos hecho para el concierto. Estábamos exhaustas; la adrenalina se había ido y todos esos momentos de saltos, carreras y gritos nos pasaron factura. Estábamos calladas, pero no había silencio: los coches no paraban de tocar el claxon, se oían gritos de las chicas que aún seguían saliendo del estadio y a un perro ladrando por una de las casas más próximas.
Yo no podía dejar de sonreír; sentía un cosquilleo allí donde él me había tocado y mi mente repetía una y otra vez su voz susurrándome One Less Lonely Girl al oído. Abracé el ramo aún más fuerte, era lo único que tenía que me unía a él.
-¿Fue tan increíble como parece?- preguntó Kat con sus ojos azules fijos en la carretera
Salí de mis pensamientos.
-No, es mucho mejor. Pero se te hace demasiado corto.
Se quedó callada poniendo una cara rara; era su "cara de pensar".
-¿Y está tan bueno como parece?
Me empecé a reír.
-Oye, que no es gracioso, es una pregunta seria- dijo frunciendo el ceño y cruzando los brazos.
-Lo siento- dije intentando ponerme seria. Sin éxito, por supuesto, ya que siempre que me hacen reír no puedo parar hasta dentro de un rato.- Es que eso no es lo primero que se me ocurriría preguntarle a una OLLG.
Me miró como si fuera tonta.
-¿Qué se te ocurriría preguntarle sino?
-Pues no sé... cómo es su voz desde tan cerca, por ejemplo.
Se rió de mí.
-Por favor Ronnie, si te encuentras a Bieber lo primero en lo que te fijas es en lo bueno que está.
Las dos sonreímos y fijamos la vista en los coches que pasaban.
-Bueno, entonces qué,-dijo Kat después de un rato- ¿ESTA BUENO O NO?
-¡Por supuesto que SI!-dije riéndome.
Ella sonrió satisfecha.
En ese momento un coche se paró delante nuestro y tocó el claxon. Nos pusimos en pie, cogimos nuestras cosas y nos subimos en él.
-Hola chicas- dijo el padre de Kat. Ella se acercó a él y le dio un beso en la mejilla- ¿Qué tal os lo habéis pasado?
-¡Genial! ¡Ronnie ha sido OLLG!-Chilló Kat.
Me puse roja. Steve, su padre, giró su cabeza calva para mirarme con sus ojos claros.
-¿Es eso cierto, Verónica?
Asentí.
-¿OLLG es la chica que Justino saca al escenario?- miró a su hija, buscando su aprobación.
-Sí papá. Y se llama JUSTIN no "Justino"- dijo enfadada. Siempre se cabreaba cuando decían mal el nombre de su ídolo, y a su padre le encantaba hacerla rabiar.
Él se reía y ella le fulminó con la mirada.
-Bueno, entonces ha sido un buen concierto, ¿verdad Katherine?
-Shep-dijo ella metiéndose un Chupa-Chups en la boca.
-¿Por qué comes esas porquerías, hija?- a Steve no le gustaban las chucherías.
-Porque están buenas- respondió Kat encendiendo la radio.
Estaba sonando Fireworks de Katy Perry.
Me acomodé e mi asiento, miré por la ventana y dejé que mi mente se fuera a las nubes mientras Kat y su padre seguían discutiendo
[Narra Justin.]
No veía a nadie por los pasillos, pero no me extrañaba lo más mínimo. Giré a la derecha y entré en una habitación espaciosa y con varios sofás. Allí estaban todos. Cuando abrí la puerta empezaron a aplaudir.
Yo sonreí y les di las gracias.
-¡MENUDO CONCIERTAZO!- empezó Ryan a armar escándalo. Era un tío genial, siempre me hacía reír.- ¡TE HAS SALIDO, CHAVAL!
Me dieron la enhorabuena, como siempre. Yo les daba las gracias por haberme ayudado. Éramos un equipo, lo hacíamos todo juntos y a mi me consideraban el capitán. Scooter era como el entrenador, y por eso, además de darme la enhorabuena, también me comentó algunas cosas que teníamos que mejorar para el próximo concierto.
-Justin, cariño- dijo una voz a mi espalda.
Me giré y abracé a mi madre.
-Has estado genial, como siempre- dijo y me dio un fuerte beso en la mejilla.
Yo puse una cara rara, abriendo mucho los ojos y sacando la lengua. Eso la hizo reír y sonreí. Me encantaba como se reía, la quería muchísimo, siempre me había apoyado en todo.
-Bueno, camaradas - dijo Ryan con voz rara, haciendo reír a todos.- es hora de zarpar. ¡Que cada uno recoja su botín!
Después de decir eso salió corriendo de la habitación tras su mala imitación pirata.
Qué tío. Sonreí, era todo un personaje ese hombre.
Fui a mi camerino. Recogí mi mochila del suelo y empecé a meter mis cosas en ella. Me acerqué a una mesita de cristal que había al lado del sofá. Cogí los sobres que había en ella y me senté en el sofá de cuero rojo. Las miré; eran cartas de fans. Algunas pesaban más que otras. Regalitos para Justin pensé sonriendo pícaro. Pensé en mis Beliebers, todas aquellas chicas preciosas que me querían, y también habían chicos. Me encantaban, eran geniales. En ese momento me vino a la mente la chica que había sido OLLG esta noche. Como siempre la había escogido Ryan. Siempre solían ser chicas normales, pero la chica de esa noche tenía algo que no tenía ninguna otra. No sé qué era, pero había algo en ella, algo que brillaba y la hacía especial. No podía dejar de pensar en ella: su pelo castaño recogido en una coleta alta, sus ojos color chocolate mirándome tímidos cuando me acercaba a ella. No había sido como otras veces en las que las OLLG me intentaban besar o se ponían a hiperventilar. Ella había estado mirándome todo el rato con una tímida sonrisa.
Sin darme cuenta empecé a sonreír, pero en ese momento oí gritos por el pasillo. Aquí viene Ryan. Como había pensado, Ryan abrió la puerta bruscamente, asomó la cabeza y chilló:
-¡EL AUTOBUS ESPERA!- Volvió a cerrar la puerta de un portazo.
Me colgué la mochila en el hombro y salí del camerino. Antes de reunirme con el resto en el bus, fui al escenario como siempre hacía después de cada concierto. Me gustaba pasear por él porque a lo mejor era la última vez que lo pisaba. Estaba allí arriba, recordando esa noche, imaginándome las gradas llenas de gente otra vez y gritos remplazando el silencio de ahora. Barrí todo el escenario con la mirada. De repente algo me llamó la atención. Me acerqué a una de las esquinas del escenario y me encontré una cámara de fotos. Debe de ser de la OLLG. Había escuchado un golpe cuando estaba con ella pero no le había prestado atención y seguramente ella tampoco se había dado cuenta de que se le había caído. Alguno de los bailarines le habría dado sin querer y la había arrastrado hasta esa esquina del escenario.
-Justin, ¿dónde estás tío?
Guardé la cámara rápidamente en la mochila justo antes de que Ryan apareciera detrás mío.
-Estás aquí. -dijo viniendo hacia mí.- ¿No oías que te estaba llamando?
-No -mentí.
Ryan suspiró.
-Venga vamonos ya, que quiero irme a casa.
Le seguí por el edificio hasta llegar al parking. Subí en el autobús y me senté en uno de los sofás que había, me puse los cascos, cerré los ojos y dejé que la música me llenara.
[Narra Ronnie.]
El trayecto hasta la casa de Kat (me quedaba allí a dormir) fue corto.
Bajamos del coche y subimos los escalones de piedra que llevaban a la entrada principal. Steve sacó una llave y la introdujo en la cerradura.
Kat y yo subimos directamente a su habitación. Kat era hija única, lo que hacía que sus padres la complacieran en todo. Era un cuarto bastante grande, con la cama pegada a la pared derecha y un escritorio a la izquierda. Encima de este había una gran ventana que daba al jardín trasero. También había un espejo colgado en la pared, al lado de un armario lleno de ropa que estaba abierto de par en par. Las paredes eran de color morado, el color favorito de Kat. Al lado de su cama había una cama supletoria, que yo usaba siempre que me quedaba allí a dormir. Dejé el ramo sobre el escritorio y la mochila con mi ropa en el suelo, y me tiré en la cama.
-Estoy muerta-dije cerrando los ojos.
-Yo también estoy cansada- dijo Kat sentándose a mi lado en la cama.
Nos quedamos en silencio.
-Eh, ¿vemos las fotos?- dijo Kat emocionada.
-Está bien.
Me incorporé y empecé a buscar la cámara en mi mochila.
-Tía, no te lo vas a creer-hablaba mientras revolvía en mi mochila.- Me llevé la cámara cuando me fui con Ryan.
-Joder, ¿dónde tienes la cabeza tía? ¡Tendrías que habérmela dejado para que te hiciera fotos!
Me reí, pero empecé a ponerme nerviosa, porque no recordaba haber guardado la cámara en la mochila, y no conseguía encontrarla.
-Mierda, Kat, ayúdame, que no la encuentro- dije tirando todo el contenido de la mochila sobre la cama.
Empezamos a revolver todas las cosas, pero nada. No había rastro de la cámara.
-La he perdido- dije al borde de las lágrimas.-No me lo puedo creer, todas mis fotos. Las he perdido.
A lo mejor a otra persona le habría importado más perder la cámara que las fotos, pero yo amaba la fotografía, y esa cámara estaba llena de fotos, de recuerdos que para mi valían más que cualquier cámara.
-Tranquila Ronnie. Seguro que se te cayó cuando subiste al escenario, seguramente la hayan recogido los de la limpieza. Mañana llamamos y preguntamos si la han encontrado.
Asentí triste y abracé a Kat, dejando que me consolara diciéndome que la encontraríamos.
-Ok. Sí papá. Sí, está bien. Queeee siiii.... Ok, estamos aquí. Vale, chao.-Kat puso los ojos en blanco y colgó el móvil.- Dice mi padre que le esperemos aquí, que ya está llegando. Está en el atasco.
-Va-dije no muy atenta.
Se apoyó en la pared y fue bajando hasta sentarse a mi lado en el suelo. Dejó a un lado la gigantesca pancarta que habíamos hecho para el concierto. Estábamos exhaustas; la adrenalina se había ido y todos esos momentos de saltos, carreras y gritos nos pasaron factura. Estábamos calladas, pero no había silencio: los coches no paraban de tocar el claxon, se oían gritos de las chicas que aún seguían saliendo del estadio y a un perro ladrando por una de las casas más próximas.
Yo no podía dejar de sonreír; sentía un cosquilleo allí donde él me había tocado y mi mente repetía una y otra vez su voz susurrándome One Less Lonely Girl al oído. Abracé el ramo aún más fuerte, era lo único que tenía que me unía a él.
-¿Fue tan increíble como parece?- preguntó Kat con sus ojos azules fijos en la carretera
Salí de mis pensamientos.
-No, es mucho mejor. Pero se te hace demasiado corto.
Se quedó callada poniendo una cara rara; era su "cara de pensar".
-¿Y está tan bueno como parece?
Me empecé a reír.
-Oye, que no es gracioso, es una pregunta seria- dijo frunciendo el ceño y cruzando los brazos.
-Lo siento- dije intentando ponerme seria. Sin éxito, por supuesto, ya que siempre que me hacen reír no puedo parar hasta dentro de un rato.- Es que eso no es lo primero que se me ocurriría preguntarle a una OLLG.
Me miró como si fuera tonta.
-¿Qué se te ocurriría preguntarle sino?
-Pues no sé... cómo es su voz desde tan cerca, por ejemplo.
Se rió de mí.
-Por favor Ronnie, si te encuentras a Bieber lo primero en lo que te fijas es en lo bueno que está.
Las dos sonreímos y fijamos la vista en los coches que pasaban.
-Bueno, entonces qué,-dijo Kat después de un rato- ¿ESTA BUENO O NO?
-¡Por supuesto que SI!-dije riéndome.
Ella sonrió satisfecha.
En ese momento un coche se paró delante nuestro y tocó el claxon. Nos pusimos en pie, cogimos nuestras cosas y nos subimos en él.
-Hola chicas- dijo el padre de Kat. Ella se acercó a él y le dio un beso en la mejilla- ¿Qué tal os lo habéis pasado?
-¡Genial! ¡Ronnie ha sido OLLG!-Chilló Kat.
Me puse roja. Steve, su padre, giró su cabeza calva para mirarme con sus ojos claros.
-¿Es eso cierto, Verónica?
Asentí.
-¿OLLG es la chica que Justino saca al escenario?- miró a su hija, buscando su aprobación.
-Sí papá. Y se llama JUSTIN no "Justino"- dijo enfadada. Siempre se cabreaba cuando decían mal el nombre de su ídolo, y a su padre le encantaba hacerla rabiar.
Él se reía y ella le fulminó con la mirada.
-Bueno, entonces ha sido un buen concierto, ¿verdad Katherine?
-Shep-dijo ella metiéndose un Chupa-Chups en la boca.
-¿Por qué comes esas porquerías, hija?- a Steve no le gustaban las chucherías.
-Porque están buenas- respondió Kat encendiendo la radio.
Estaba sonando Fireworks de Katy Perry.
Me acomodé e mi asiento, miré por la ventana y dejé que mi mente se fuera a las nubes mientras Kat y su padre seguían discutiendo
[Narra Justin.]
No veía a nadie por los pasillos, pero no me extrañaba lo más mínimo. Giré a la derecha y entré en una habitación espaciosa y con varios sofás. Allí estaban todos. Cuando abrí la puerta empezaron a aplaudir.
Yo sonreí y les di las gracias.
-¡MENUDO CONCIERTAZO!- empezó Ryan a armar escándalo. Era un tío genial, siempre me hacía reír.- ¡TE HAS SALIDO, CHAVAL!
Me dieron la enhorabuena, como siempre. Yo les daba las gracias por haberme ayudado. Éramos un equipo, lo hacíamos todo juntos y a mi me consideraban el capitán. Scooter era como el entrenador, y por eso, además de darme la enhorabuena, también me comentó algunas cosas que teníamos que mejorar para el próximo concierto.
-Justin, cariño- dijo una voz a mi espalda.
Me giré y abracé a mi madre.
-Has estado genial, como siempre- dijo y me dio un fuerte beso en la mejilla.
Yo puse una cara rara, abriendo mucho los ojos y sacando la lengua. Eso la hizo reír y sonreí. Me encantaba como se reía, la quería muchísimo, siempre me había apoyado en todo.
-Bueno, camaradas - dijo Ryan con voz rara, haciendo reír a todos.- es hora de zarpar. ¡Que cada uno recoja su botín!
Después de decir eso salió corriendo de la habitación tras su mala imitación pirata.
Qué tío. Sonreí, era todo un personaje ese hombre.
Fui a mi camerino. Recogí mi mochila del suelo y empecé a meter mis cosas en ella. Me acerqué a una mesita de cristal que había al lado del sofá. Cogí los sobres que había en ella y me senté en el sofá de cuero rojo. Las miré; eran cartas de fans. Algunas pesaban más que otras. Regalitos para Justin pensé sonriendo pícaro. Pensé en mis Beliebers, todas aquellas chicas preciosas que me querían, y también habían chicos. Me encantaban, eran geniales. En ese momento me vino a la mente la chica que había sido OLLG esta noche. Como siempre la había escogido Ryan. Siempre solían ser chicas normales, pero la chica de esa noche tenía algo que no tenía ninguna otra. No sé qué era, pero había algo en ella, algo que brillaba y la hacía especial. No podía dejar de pensar en ella: su pelo castaño recogido en una coleta alta, sus ojos color chocolate mirándome tímidos cuando me acercaba a ella. No había sido como otras veces en las que las OLLG me intentaban besar o se ponían a hiperventilar. Ella había estado mirándome todo el rato con una tímida sonrisa.
Sin darme cuenta empecé a sonreír, pero en ese momento oí gritos por el pasillo. Aquí viene Ryan. Como había pensado, Ryan abrió la puerta bruscamente, asomó la cabeza y chilló:
-¡EL AUTOBUS ESPERA!- Volvió a cerrar la puerta de un portazo.
Me colgué la mochila en el hombro y salí del camerino. Antes de reunirme con el resto en el bus, fui al escenario como siempre hacía después de cada concierto. Me gustaba pasear por él porque a lo mejor era la última vez que lo pisaba. Estaba allí arriba, recordando esa noche, imaginándome las gradas llenas de gente otra vez y gritos remplazando el silencio de ahora. Barrí todo el escenario con la mirada. De repente algo me llamó la atención. Me acerqué a una de las esquinas del escenario y me encontré una cámara de fotos. Debe de ser de la OLLG. Había escuchado un golpe cuando estaba con ella pero no le había prestado atención y seguramente ella tampoco se había dado cuenta de que se le había caído. Alguno de los bailarines le habría dado sin querer y la había arrastrado hasta esa esquina del escenario.
-Justin, ¿dónde estás tío?
Guardé la cámara rápidamente en la mochila justo antes de que Ryan apareciera detrás mío.
-Estás aquí. -dijo viniendo hacia mí.- ¿No oías que te estaba llamando?
-No -mentí.
Ryan suspiró.
-Venga vamonos ya, que quiero irme a casa.
Le seguí por el edificio hasta llegar al parking. Subí en el autobús y me senté en uno de los sofás que había, me puse los cascos, cerré los ojos y dejé que la música me llenara.
[Narra Ronnie.]
El trayecto hasta la casa de Kat (me quedaba allí a dormir) fue corto.
Bajamos del coche y subimos los escalones de piedra que llevaban a la entrada principal. Steve sacó una llave y la introdujo en la cerradura.
Kat y yo subimos directamente a su habitación. Kat era hija única, lo que hacía que sus padres la complacieran en todo. Era un cuarto bastante grande, con la cama pegada a la pared derecha y un escritorio a la izquierda. Encima de este había una gran ventana que daba al jardín trasero. También había un espejo colgado en la pared, al lado de un armario lleno de ropa que estaba abierto de par en par. Las paredes eran de color morado, el color favorito de Kat. Al lado de su cama había una cama supletoria, que yo usaba siempre que me quedaba allí a dormir. Dejé el ramo sobre el escritorio y la mochila con mi ropa en el suelo, y me tiré en la cama.
-Estoy muerta-dije cerrando los ojos.
-Yo también estoy cansada- dijo Kat sentándose a mi lado en la cama.
Nos quedamos en silencio.
-Eh, ¿vemos las fotos?- dijo Kat emocionada.
-Está bien.
Me incorporé y empecé a buscar la cámara en mi mochila.
-Tía, no te lo vas a creer-hablaba mientras revolvía en mi mochila.- Me llevé la cámara cuando me fui con Ryan.
-Joder, ¿dónde tienes la cabeza tía? ¡Tendrías que habérmela dejado para que te hiciera fotos!
Me reí, pero empecé a ponerme nerviosa, porque no recordaba haber guardado la cámara en la mochila, y no conseguía encontrarla.
-Mierda, Kat, ayúdame, que no la encuentro- dije tirando todo el contenido de la mochila sobre la cama.
Empezamos a revolver todas las cosas, pero nada. No había rastro de la cámara.
-La he perdido- dije al borde de las lágrimas.-No me lo puedo creer, todas mis fotos. Las he perdido.
A lo mejor a otra persona le habría importado más perder la cámara que las fotos, pero yo amaba la fotografía, y esa cámara estaba llena de fotos, de recuerdos que para mi valían más que cualquier cámara.
-Tranquila Ronnie. Seguro que se te cayó cuando subiste al escenario, seguramente la hayan recogido los de la limpieza. Mañana llamamos y preguntamos si la han encontrado.
Asentí triste y abracé a Kat, dejando que me consolara diciéndome que la encontraríamos.
martes, 13 de marzo de 2012
2.There's gonna be One Less Lonely Girl.~
ANTERIORMENTE...
Me hizo un gesto para que me acercara. Al principio le ignoré, no sabía quién era. Pero insistió en que me acercara, y pensé que si intentaba hacerme algo no podría, había demasiada gente al rededor. Al final me acerqué. Puso su mano en mi oreja y me susurró al oído las palabras que cambiarían mi vida.
-¿Te gustaría ser la One Less Lonely Girl de Justin?- me preguntó.
Me quedé en blanco. Por un momento mi corazón dejó de latir, dejé de oír los gritos y solo pensaba en una palabra: SI.
Me empezaba a mirar raro, como si me pasara algo. Joder Ronnie, reacciona! Tenía miedo de que Ryan (¡sí, era Ryan Good en persona!) se fuera sin respuesta.
-SI!- Grité por encima del ruido.
Kat nos miraba sin enterarse de nada.
Ryan sonrió.
-Está bien, ven conmigo.
Me dispuse a seguirlo pero una mano me detuvo. Me di la vuelta y me encontré con Kat pidiéndome explicaciones.
-¿A dónde vas? ¿Quién es ese?- preguntó.
-Tía, ese - dije señalando a Ryan,- es Ryan Good.
-NO PUEDE SER!- gritó Kat abriendo los ojos al máximo.
-SI, EN SERIO. Y ME HA PEDIDO QUE SEA LA OLLG!
-DIOS, RONNIE, ESO ES INCREÍBLE. CORRE VE CON ÉL!- dijo empujándome para que me diera prisa.
Me apresuré a seguirle entre la masa de gente que gritaba. Finalmente llegamos a unas escaleras laterales del edificios. Bajamos unos cuantos pisos hasta llegar a una puerta negra con unas letras rojas que decían "PRIVADO".
Ryan sacó una llave del bolsillo, abrió la puerta y me invitó a pasar. Entré; me sentía como si estuviera en un sueño. Caminamos por lo que debía ser la parte de abajo del escenario hasta llegar a una rampa. Subimos por ella y nos encontramos en una sala llena de gente corriendo de un lado a otro. Ryan saludaba a algunas y estas le sonreían y me saludaban. Yo estaba como ida y solo era capaz de decir "hola".
Cruzamos la sala y atravesamos una puerta que daba lugar a un amplio espacio. Allí el ruido era mayor. Estamos detrás del escenario. Ese pensamiento me puso nerviosa. Estaba tan metida en mis pensamientos que no me fije en los dos chicos que estaban allí hasta que Ryan habló.
-Chicos, esta es...-me miró un momento.
-Ronnie- dije.
-... Ronnie. Ella será la OLLG.
-Hola Ronnie, yo soy Omar,-dijo uno de los chicos acercándose y tendiéndome su mano.
Se la estreché y él sonrió.
-Yo soy Heath -dijo el otro chico haciendo lo mismo que su compañero. Yo le respondí igual.
-Encantada- les dije con voz débil.
-Ellos son los bailarines de Justin- aclaró Ryan.- Saldrán contigo y te guiarán en el escenario.
Les sonreí y les miré con más atención. Omar era un poco más alto que yo, de tez morena y hombros anchos; su pelo era corto e igual de negro que sus ojos. Heath era más alto que Omar, de ojos claros y cabello castaño.
-Bueno Ronnie, te dejo con los chicos. ¡Disfruta cuando salgas al escenario!- dijo guiñándome un ojo.
-Lo haré, muchas gracias, de verdad, gracias por todo, Ryan- dije.
Él me sonrió, se despidió de los chicos y se fue por donde habíamos venido.
En ese momento se oyeron gritos tras una cortina que había a mi derecha. La miré. Detrás de ella estaba el escenario. El escenario... en unos minutos estaría allí, delante de miles de personas, con todos los focos apuntándome... a mí y a Justin.
Sonreí, sentía un cálido cosquilleo en el estómago.
[ Narra Justin. ]
Miré al público. El estadio estaba abarrotado, como siempre. Todos estaban allí por una razón, todos gritaban por una razón: por mí. Sonreí.
-¿¡Estáis listos!?
Gritaron aún más fuerte, respondiéndome que sí.
-Esta bien, pues... ¡allá vamos! ¡Dale, Dan!
Señalé a mi guitarrista y él empezó a improvisar un solo con su guitarra eléctrica, con su estilo propio tan característico. Yo le imitaba como si estuviera tocando una guitarra invisible y haciéndole muecas. Oía las voces del público coreando el nombre de Dan. Ese tío era el amo con la guitarra.
Tocó el último acorde y le dio las gracias al público. Ahora había que seguir con el show. Mi banda creó una melodía de fondo, no muy fuerte. Dije mi discurso:
Me hizo un gesto para que me acercara. Al principio le ignoré, no sabía quién era. Pero insistió en que me acercara, y pensé que si intentaba hacerme algo no podría, había demasiada gente al rededor. Al final me acerqué. Puso su mano en mi oreja y me susurró al oído las palabras que cambiarían mi vida.
-¿Te gustaría ser la One Less Lonely Girl de Justin?- me preguntó.
Me quedé en blanco. Por un momento mi corazón dejó de latir, dejé de oír los gritos y solo pensaba en una palabra: SI.
Me empezaba a mirar raro, como si me pasara algo. Joder Ronnie, reacciona! Tenía miedo de que Ryan (¡sí, era Ryan Good en persona!) se fuera sin respuesta.
-SI!- Grité por encima del ruido.
Kat nos miraba sin enterarse de nada.
Ryan sonrió.
-Está bien, ven conmigo.
Me dispuse a seguirlo pero una mano me detuvo. Me di la vuelta y me encontré con Kat pidiéndome explicaciones.
-¿A dónde vas? ¿Quién es ese?- preguntó.
-Tía, ese - dije señalando a Ryan,- es Ryan Good.
-NO PUEDE SER!- gritó Kat abriendo los ojos al máximo.
-SI, EN SERIO. Y ME HA PEDIDO QUE SEA LA OLLG!
-DIOS, RONNIE, ESO ES INCREÍBLE. CORRE VE CON ÉL!- dijo empujándome para que me diera prisa.
Me apresuré a seguirle entre la masa de gente que gritaba. Finalmente llegamos a unas escaleras laterales del edificios. Bajamos unos cuantos pisos hasta llegar a una puerta negra con unas letras rojas que decían "PRIVADO".
Ryan sacó una llave del bolsillo, abrió la puerta y me invitó a pasar. Entré; me sentía como si estuviera en un sueño. Caminamos por lo que debía ser la parte de abajo del escenario hasta llegar a una rampa. Subimos por ella y nos encontramos en una sala llena de gente corriendo de un lado a otro. Ryan saludaba a algunas y estas le sonreían y me saludaban. Yo estaba como ida y solo era capaz de decir "hola".
Cruzamos la sala y atravesamos una puerta que daba lugar a un amplio espacio. Allí el ruido era mayor. Estamos detrás del escenario. Ese pensamiento me puso nerviosa. Estaba tan metida en mis pensamientos que no me fije en los dos chicos que estaban allí hasta que Ryan habló.
-Chicos, esta es...-me miró un momento.
-Ronnie- dije.
-... Ronnie. Ella será la OLLG.
-Hola Ronnie, yo soy Omar,-dijo uno de los chicos acercándose y tendiéndome su mano.
Se la estreché y él sonrió.
-Yo soy Heath -dijo el otro chico haciendo lo mismo que su compañero. Yo le respondí igual.
-Encantada- les dije con voz débil.
-Ellos son los bailarines de Justin- aclaró Ryan.- Saldrán contigo y te guiarán en el escenario.
Les sonreí y les miré con más atención. Omar era un poco más alto que yo, de tez morena y hombros anchos; su pelo era corto e igual de negro que sus ojos. Heath era más alto que Omar, de ojos claros y cabello castaño.
-Bueno Ronnie, te dejo con los chicos. ¡Disfruta cuando salgas al escenario!- dijo guiñándome un ojo.
-Lo haré, muchas gracias, de verdad, gracias por todo, Ryan- dije.
Él me sonrió, se despidió de los chicos y se fue por donde habíamos venido.
En ese momento se oyeron gritos tras una cortina que había a mi derecha. La miré. Detrás de ella estaba el escenario. El escenario... en unos minutos estaría allí, delante de miles de personas, con todos los focos apuntándome... a mí y a Justin.
Sonreí, sentía un cálido cosquilleo en el estómago.
[ Narra Justin. ]
Miré al público. El estadio estaba abarrotado, como siempre. Todos estaban allí por una razón, todos gritaban por una razón: por mí. Sonreí.
-¿¡Estáis listos!?
Gritaron aún más fuerte, respondiéndome que sí.
-Esta bien, pues... ¡allá vamos! ¡Dale, Dan!
Señalé a mi guitarrista y él empezó a improvisar un solo con su guitarra eléctrica, con su estilo propio tan característico. Yo le imitaba como si estuviera tocando una guitarra invisible y haciéndole muecas. Oía las voces del público coreando el nombre de Dan. Ese tío era el amo con la guitarra.
Tocó el último acorde y le dio las gracias al público. Ahora había que seguir con el show. Mi banda creó una melodía de fondo, no muy fuerte. Dije mi discurso:
"There's gonna be times in your life when
people tell you that you can't do something.
And there's gonna be times in your life when
people say that you can't live your dreams.
This is what I tell 'em
NEVER SAY NEVER!"
Y Never say never empezó. Yo cantaba y bailaba a la vez, mi grupo me rodeaba, los fans me aclamaban. Me sentía lleno de energía, la adrenalina del momento recorría mis venas. Me sentía capaz de todo. El escenario era mi territorio, era el lugar donde podía demostrar todo lo que valía. Me sentía genial allí arriba, me gustaba que me aplaudieran, que gritaran mi nombre, que cantaran mis canciones. Me hacía sentir importante, lleno de poder.
Me acerqué al borde del escenario y saludé a las fans más próximas. Chicas, casi todas chicas. Preciosas chicas que me querían. Le choqué el puño a Scooter que estaba abajo del escenario, en el espacio que había entre este y las fans.
Me sonrió y guiñó un ojo. Significaba que lo estaba haciendo bien. Fui corriendo al otro lado del escenario y seguí la coreografía establecida.
Del suelo salieron estallidos y público respondió eufórico; les encantaban las explosiones de fuego, igual que a mí. Terminé la canción y di las gracias a mis fans. Repasé mentalmente el guión del concierto: ahora tocaba Pray.
Con el micrófono en la mano fui a las escaleras que habían a la derecha del escenario. Me senté y le indiqué a Dan que empezara, que estaba listo. La canción empezó, me quité uno de los auriculares, cerré los ojos y dejé que las voces de los fans se mezclaran con la mía.
[ Narra Ronnie. ]
-¿Nerviosa?
Me di la vuelta y vi a Omar mirándome. Heath estaba estirando los brazos y practicando algunos pasos de baile.
-Bastante, - dije-, pero no tanto como creía.
-Ya, hay algunas chicas que los nervios les vienen cuando están en el escenario. Antes de salir están como en shock- dijo Heath.- Y hay otras que no parar de llorar y de gritar antes de salir..
Omar rió.
-Bueno, yo soy de las primeras supongo. Espero no desmayarme cuando salga- el pensamiento invadió mi mente y me entró miedo. ¿Qué pasaría si me desmayo al ver a Justin? ¿Qué pensaría de mi?
-Tranquila,-dijo Omar como si leyera mi pensamiento,- no te vas a desmayar, y estaremos Heath y yo para ayudarte si pasa algo.
-Gracias...-dije, pero seguía con dudas.
En ese momento se asomó por la cortina un hombre vestido de negro.
-Un minuto chicos, id preparándoos.
Desapareció tras la cortina. Heath cogió una gorra morada de los New York Yankees que había sobre una silla y se la puso de lado.
-¿Preparada?- preguntó Omar con una cálida sonrisa. Qué simpático era ese chico.
-Sí- dije. Ya empezaba a notar cómo mi corazón se aceleraba, mi respiración se entrecortaba. Me obligué a parar un momento y a respirar profundamente.
Escuché a Justin decir que había estado buscando a una chica, a su One Less Lonely Girl. En ese momento empezó a sonar la canción. Podía escuchar su voz, cantando dulcemente cada una de las palabras.
Bajé la vista. En ese momento miré mis manos y me di cuenta de que tenía la cámara de fotos en ellas. ¿Cómo soy tan tonta? Tendría que habérsela dado a Kat. Pero ya era demasiado tarde, ya no podía hacer nada. Los chicos me agarraron, cada uno de un brazo. Me sonrieron mostrándome su apoyo y me indicaron que había que salir ya.
Atravesamos la cortina y la luz me cegó por un momento. Entrecerré los ojos hasta que me acostumbré a la luz. Hacía calor allí. Omar me soltó y cogió un taburete y Heath me ayudó a sentarme. Desde allí el estadio se veía gigante y los gritos se oían el doble de fuertes. Heath me giró a la derecha y le señaló. A él, a mi ídolo, a Justin. No me lo creía. Qué guapo es, joder. Mi corazón latía tan rápido que no me extrañaría que en cualquier momento me diera un ataque. Estaba bajando las escaleras, mirándome. Sentía miles de miradas puestas en mí, miles de ojos analizando cada uno de mis movimientos. Casi no podía respirar, mis ojos se iban llenando de lágrimas poco a poco, pero respiré hondo y me las tragué; no quería llorar delante de todas esas personas, sobre todo no quería llorar delante de Justin. Él estaba cada vez más cerca. Sentía cómo mi corazón estallaba; esto era lo que siempre había soñado. Heath le entregó un ramo de rosas y él me lo dio a mí. Al cogerlo nuestras manos se juntaron y un escalofrío recorrió mi cuerpo, poniéndome el vello de punta, me hacía sentir cosas que nadie me había hecho sentir jamás.Casi no podía respirar, las lágrimas volvieron a llenar mis ojos. Justin me acarició suavemente el rostro sonriendo; tenía una sonrisa perfecta. Me abrazó por dentrás y me cantó al oído.
Las luces se apagaron y dejé de sentirlo junto a mí. Ya no sentía su brazo en mi espalda, ni su mano acariciando mi mejilla. Sentí unos brazos diferentes que me cogían y me bajaban del taburete. Traspasé la cortina; las lágrimas ya caían libremente por mis mejillas. Me giré y abracé a Omar los más fuerte que pude. En ese momento lo que más quería era un abrazo.
"There's gonna be one less lonely girl."
Podía escuchar su perfecta voz cerca de mí, esa voz que me cautivó desde el principio. Sentía un cosquilleo allí donde él me había susurrado. Sentía sus brazos al rededor de mi cintura y en mi cara había una gran sonrisa. Las manos me sudaban. Agarré con fuerza el ramo y sentí un pequeño golpe, pero no le presté atención. Lo único que pensaba, veía, oía y sentía en ese momento era a Justin. Me miró a los ojos y yo miré los suyos; eran de color miel, tan bonitos y cálidos que me hacían sonreír. Puso su mano en mi nuca, acercó mi cara a la suya hasta juntar nuestras frentes. El público gritó más fuerte, pero yo solo era capaz de escuchar la voz de Justin. Me ponía nerviosa estar tan cerca de él, pero me gustaba, me hacía sentir un cosquilleo en la tripa. Me sentía más viva que nunca. Aún mirándome a los ojos terminó de cantar la canción. Se me hizo demasiada corta. Las luces se apagaron y dejé de sentirlo junto a mí. Ya no sentía su brazo en mi espalda, ni su mano acariciando mi mejilla. Sentí unos brazos diferentes que me cogían y me bajaban del taburete. Traspasé la cortina; las lágrimas ya caían libremente por mis mejillas. Me giré y abracé a Omar los más fuerte que pude. En ese momento lo que más quería era un abrazo.
domingo, 11 de marzo de 2012
1.Imma tell you One Time.~
El estadio rebosaba de gente. Miles de personas gritando a la vez; las luces barrían al público una y otra vez, como animándole a gritar más.
-¿Te lo puedes creer? ¡Ya estamos aquí!- Chilló Kat acercándose a mí, para que pudiera escucharla.
-Aún no- le dije sonriendo,- ¡esto es increíble!
Kat iba a decirme algo, pero justo entonces las luces se apagaron y en la pantalla principal del escenario empezó una cuenta regresiva. La gente gritó aún más fuerte.
"Cinco, cuatro..."
Mi corazón empezó a latir más rápido.
"...tres..."
Más rápido aún...
"...dos..."
Juro que se me salía del pecho.
"...uno..."
Los gritos fueron increíbles, la pantalla se volvió negra de nuevo, las luces se encendieron de forma cegadora y empezó a salir humo del suelo. La música empezó a sonar.
Y por último se escuchó su voz.
-Ooooooooh ooooooh
Era dulce y potente, y de entre el humo surgió una figura desde el suelo subida por una plataforma. Las luces bajaron un momento su intensidad. Hubo un silencio en el que él dijo:
-It's JB...
Entonces los gritos del público fuero incontrolables, como los latidos de mi corazón; las luces volvieron a cobrar intensidad y la música volvió más fuerte que antes al ritmo de Love me.
Miles de Beliebers cantábamos a la vez que Justin la canción.
'Cuz honestly the truth is hat
you know I'm never leavin'
'Cuz you're my angel sent from above.
Baby you can do no wrong
my money is yours
give you little more
because I love ya, love ya...
Cantaba increíble, su voz me llegaba de una forma en la que no lo hacía ninguna otra, simplemente me hacía sentir especial, como si todas sus letras fueran dirigidas a mí, como si fuera la única chica del mundo. Eso fue lo que me enamoró desde el principio, su voz.
Miré a Kat. Estaba como yo; cantado (bueno, más bien chillando la letra de la canción), saltando lo más alto que podía y con laguna lágrima cayendo por sus mejillas.
Me miró y sonrío, y yo le devolví la sonrisa. Kat era mi mejor amiga; nos conocíamos desde pequeñas, pero al principio no nos soportábamos, no podíamos estar en la misma habitación sin pelearnos. Pasados unos años nos fuimos haciendo amigas, y poco a poco nos convertimos prácticamente en hermanas. Ahora eramos inseparables. Estaba muy feliz de poder estar aquí con ella, pudiendo compartir esta experiencia con ella.
... tell me you love me.
Casi susurró Justin y la canción teminó. La música cambió de ritmo y empezó Bigger. La gente saltaba, miles de flashes saltaban aquí y allá, la adrenalina invadía mi cuerpo, me sentía con más energía que nunca.
Los bailes eran increíbles; cada paso de Justin era perfecto y calculado, coordinado con los cambios de música y el resto de balarines. Cada canción tenía una coreografía propia que Justin realizaba perfectamente.
Yo gritaba y hacía fotos sin parar; Kat saltaba con una pancarta en las manos y gritándole barbaridades a Bieber. Menos mal que no puede escucharla. Sonreí ante ese pensamiento, imaginándome la cara del chico ante sus comentarios. Lo miré; era perfecto. Todo en él era especial: su forma de sonreír, cómo interpretaba de forma tan natural, su forma de sacudir el pelo...
Él vino cuando empezó Never let you go. Amaba esa canción con todo mi corazón. Siempre había soñado que algún día Justin me la cantaría, me diría que jamás me dejaría marchar de su lado, que siempre estaría con él.
Sonreí y canté a todo pulmón mientras hacía fotos. De repente sentí una mano en mi hombro. Me giré y vi a un hombre. Era más alto que yo y de cabello castaño. No había mucha luz, así que no pude reconocerle.
Me hizo un gesto para que me acercara. Al principio le ignoré, no sabía quién era. Pero insistió en que me acercara, y pensé que si intentaba hacerme algo no podría, había demasiada gente al rededor. Al final me acerqué. Puso su mano en mi oreja y me susurró al oído las palabras que cambiaría mi vida.
-¿Te lo puedes creer? ¡Ya estamos aquí!- Chilló Kat acercándose a mí, para que pudiera escucharla.
-Aún no- le dije sonriendo,- ¡esto es increíble!
Kat iba a decirme algo, pero justo entonces las luces se apagaron y en la pantalla principal del escenario empezó una cuenta regresiva. La gente gritó aún más fuerte.
"Cinco, cuatro..."
Mi corazón empezó a latir más rápido.
"...tres..."
Más rápido aún...
"...dos..."
Juro que se me salía del pecho.
"...uno..."
Los gritos fueron increíbles, la pantalla se volvió negra de nuevo, las luces se encendieron de forma cegadora y empezó a salir humo del suelo. La música empezó a sonar.
Y por último se escuchó su voz.
-Ooooooooh ooooooh
Era dulce y potente, y de entre el humo surgió una figura desde el suelo subida por una plataforma. Las luces bajaron un momento su intensidad. Hubo un silencio en el que él dijo:
-It's JB...
Entonces los gritos del público fuero incontrolables, como los latidos de mi corazón; las luces volvieron a cobrar intensidad y la música volvió más fuerte que antes al ritmo de Love me.
Miles de Beliebers cantábamos a la vez que Justin la canción.
'Cuz honestly the truth is hat
you know I'm never leavin'
'Cuz you're my angel sent from above.
Baby you can do no wrong
my money is yours
give you little more
because I love ya, love ya...
Cantaba increíble, su voz me llegaba de una forma en la que no lo hacía ninguna otra, simplemente me hacía sentir especial, como si todas sus letras fueran dirigidas a mí, como si fuera la única chica del mundo. Eso fue lo que me enamoró desde el principio, su voz.
Miré a Kat. Estaba como yo; cantado (bueno, más bien chillando la letra de la canción), saltando lo más alto que podía y con laguna lágrima cayendo por sus mejillas.
Me miró y sonrío, y yo le devolví la sonrisa. Kat era mi mejor amiga; nos conocíamos desde pequeñas, pero al principio no nos soportábamos, no podíamos estar en la misma habitación sin pelearnos. Pasados unos años nos fuimos haciendo amigas, y poco a poco nos convertimos prácticamente en hermanas. Ahora eramos inseparables. Estaba muy feliz de poder estar aquí con ella, pudiendo compartir esta experiencia con ella.
... tell me you love me.
Casi susurró Justin y la canción teminó. La música cambió de ritmo y empezó Bigger. La gente saltaba, miles de flashes saltaban aquí y allá, la adrenalina invadía mi cuerpo, me sentía con más energía que nunca.
Los bailes eran increíbles; cada paso de Justin era perfecto y calculado, coordinado con los cambios de música y el resto de balarines. Cada canción tenía una coreografía propia que Justin realizaba perfectamente.
Yo gritaba y hacía fotos sin parar; Kat saltaba con una pancarta en las manos y gritándole barbaridades a Bieber. Menos mal que no puede escucharla. Sonreí ante ese pensamiento, imaginándome la cara del chico ante sus comentarios. Lo miré; era perfecto. Todo en él era especial: su forma de sonreír, cómo interpretaba de forma tan natural, su forma de sacudir el pelo...
Él vino cuando empezó Never let you go. Amaba esa canción con todo mi corazón. Siempre había soñado que algún día Justin me la cantaría, me diría que jamás me dejaría marchar de su lado, que siempre estaría con él.
Sonreí y canté a todo pulmón mientras hacía fotos. De repente sentí una mano en mi hombro. Me giré y vi a un hombre. Era más alto que yo y de cabello castaño. No había mucha luz, así que no pude reconocerle.
Me hizo un gesto para que me acercara. Al principio le ignoré, no sabía quién era. Pero insistió en que me acercara, y pensé que si intentaba hacerme algo no podría, había demasiada gente al rededor. Al final me acerqué. Puso su mano en mi oreja y me susurró al oído las palabras que cambiaría mi vida.
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