domingo, 11 de marzo de 2012

1.Imma tell you One Time.~

El estadio rebosaba de gente. Miles de personas gritando a la vez; las luces barrían al público una y otra vez, como animándole a gritar más.
-¿Te lo puedes creer? ¡Ya estamos aquí!- Chilló Kat acercándose a mí, para que pudiera escucharla.
-Aún no- le dije sonriendo,- ¡esto es increíble!
Kat iba a decirme algo, pero justo entonces las luces se apagaron y en la pantalla principal del escenario empezó una cuenta regresiva. La gente gritó aún más fuerte.
"Cinco, cuatro..."
Mi corazón empezó a latir más rápido.
"...tres..."
Más rápido aún...
"...dos..."
Juro que se me salía del pecho.
"...uno..."
Los gritos fueron increíbles, la pantalla se volvió negra de nuevo, las luces se encendieron de forma cegadora y empezó a salir humo del suelo. La música empezó a sonar.
Y por último se escuchó su voz.
-Ooooooooh ooooooh
Era dulce y potente, y de entre el humo surgió una figura desde el suelo subida por una plataforma. Las luces bajaron un momento su intensidad. Hubo un silencio en el que él dijo:
-It's JB...
Entonces los gritos del público fuero incontrolables, como los latidos de mi corazón; las luces volvieron a cobrar intensidad y la música volvió más fuerte que antes al ritmo de Love me.
Miles de Beliebers cantábamos a la vez que Justin la canción.


'Cuz honestly the truth is hat
you know I'm never leavin'
'Cuz you're my angel sent from above.


Baby you can do no wrong
my money is yours
give you little more 
because I love ya, love ya...


Cantaba increíble, su voz me llegaba de una forma en la que no lo hacía ninguna otra, simplemente me hacía sentir especial, como si todas sus letras fueran dirigidas a mí, como si fuera la única chica del mundo. Eso fue lo que me enamoró desde el principio, su voz.
Miré a  Kat. Estaba como yo; cantado (bueno, más bien chillando la letra de la canción), saltando lo más alto que podía y con laguna lágrima cayendo por sus mejillas.
Me miró y sonrío, y yo le devolví la sonrisa.  Kat era mi mejor amiga; nos conocíamos desde pequeñas, pero al principio no nos soportábamos, no podíamos estar en la misma habitación sin pelearnos. Pasados unos años nos fuimos haciendo amigas, y poco a poco nos convertimos prácticamente en hermanas. Ahora eramos inseparables. Estaba muy feliz de poder estar aquí con ella, pudiendo compartir esta experiencia con ella.


... tell me you love me.


Casi susurró Justin y la canción teminó. La música cambió de ritmo y empezó Bigger. La gente saltaba, miles de flashes saltaban aquí y allá, la adrenalina invadía mi cuerpo, me sentía con más energía que nunca.
Los bailes eran increíbles; cada paso de Justin era perfecto y calculado, coordinado con los cambios de música y el resto de balarines. Cada canción tenía una coreografía propia que Justin realizaba perfectamente.
Yo gritaba y hacía fotos sin parar;  Kat  saltaba con una pancarta en las manos y gritándole barbaridades a Bieber. Menos mal que no puede escucharla. Sonreí ante ese pensamiento, imaginándome la cara del chico ante sus comentarios. Lo miré; era perfecto. Todo en él era especial: su forma de sonreír, cómo interpretaba de forma tan natural, su forma de sacudir el pelo...
Él vino cuando empezó Never let you go. Amaba esa canción con todo mi corazón. Siempre había soñado que algún día Justin me la cantaría, me diría que jamás me dejaría marchar de su lado, que siempre estaría con él.
Sonreí y canté a todo pulmón mientras hacía fotos. De repente sentí una mano en mi hombro. Me giré y vi a un hombre. Era más alto que yo y de cabello castaño. No había mucha luz, así que no pude reconocerle.
Me hizo un gesto para que me acercara. Al principio le ignoré, no sabía quién era. Pero insistió en que me acercara, y pensé que si intentaba hacerme algo no podría, había demasiada gente al rededor. Al final me acerqué. Puso su mano en mi oreja y me susurró al oído las palabras que cambiaría mi vida.





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